Eres de Fuentelespino si...

 

Eres de Fuentelespino de Haro si vives aquí todo el año, si regresas los fines de semana o en vacaciones, si estás por trabajo, si es tu pueblo dormitorio o si un día sin esperarlo, alguien o algo te condujo hasta allí y decidiste ser un nuevo habitante. Si invertiste en un negocio, en una casa o en el campo porque tienes planes de futuro o si los tuviste en algún momento, aunque no salieran como esperabas. Eres de Fuentelespino si vives solo y es tu refugio, si vives con tu familia o en un espacio residencial de cuidados para mayores. Si despediste a algún familiar muy querido cuando cogió su camino hacia el cielo. Si viniste de otro continente, te enamoraste de alguien natural del pueblo para echar raíces y has dado vida a un bebé. Si compartes sueños y proyectos con tus vecinos o si te da miedo hacerlo porque no lo ves claro. Si has sembrado, labrado y esperado con paciencia el momento de la cosecha, la del campo y la de la vida. Eres de Fuentelespino si conoces su flora, su fauna, su paisaje cambiante y ondulado y sus ciclos de cultivo. Si te has reunido en grupo en una cocina para hacer chorizos o asarlos al amor de una lumbre o si te encantan los rosquillos y las magdalenas de la panadería. Eres de Fuentelespino si vienes en verano desde que eras pequeño, si te emocionas cuando llega San Antonio, si te hiciste alguna foto junto a su arco florido, si te subieron a las andas el día de las vueltas, si vives el fervor de la celebración o tienes un sentimiento de Fe y Agradecimiento que no sabes cómo expresar y que sin embargo te invade. 
Eres de Fuentelespino si viviste la tradición taurina sobre un remolque, si has saltado al tentadero, si sabes de recortes y ganaderías o si has vivido una capea con una vaca en una plaza de las que ya quedan pocas y has disfrutado de toros con un semblante que ni en Las Ventas. Eres de Fuentelespino si has celebrado fiestas en la carpa, si te has disfrazado en carnaval, si has participado en la Legua Castellana, colaborado en la MTB o disfrutado con la bici en verano, si vas por la calle y siempre encuentras alguien a quien sacarle conversación o si juegas a invito yo y pagas tú en la barra del bar. Eres de Fuentelespino si en verano te dan las dos y las tres de la madrugada en las terrazas de los bares de Eladio y Eugenio. Si sabes lo que es una mocha, si has quitado vestugos, si has cogido cangrejos en el Záncara o te has bañado en la piscina del Cerrete. 
Eres del pueblo, si tuviste algún percance por sus calles y tienes una cicatriz como recuerdo, si te dieron amor o calabazas en el mismo callejón, si te besaron en la plaza un día por sorpresa o si has vivido experiencias que van de las sonrisas a las lágrimas. Eres del pueblo, si tus vecinos se alegran cuando te ven, si están pendientes de lo que te sucede, se interesan por ti y te tienden la mano cuando lo necesitas. Eres del pueblo si diste un paseo hasta la Viña Primera y bebiste agua de su fuente para quedarte embarazada o si tal vez no lo hiciste, pero te lo contaron tus mayores. Si tienes especial cariño a algunos de sus parajes porque has vivido en ellos experiencias imborrables, si te has subido a una cosechadora en tiempo de siega y lo has vivido como el momento más apasionante de tu vida, si has visitado el Museo Miguel Lucas de Iranzo o has participado en alguna actividad cultural en el Centro Social. 
Eres de Fuentelespino de Haro si te enseñaron el valor de la Humildad, si sabes hacer ganchillo o si has visto a tu madre o a tu abuela hacerlo, si vives con ilusión la llegada de la algarabía de cada verano o si te gusta más la paz del mes de septiembre. Eres del pueblo si conoces a los gatos que pasean por tu barrio y eres también si al leer esto, hay algo que no te identifica porque aún no lo has vivido, porque lo ves con otra perspectiva y porque hay millares de cosas más que se pueden contar y que son parte de una identidad. Eres de Fuentelespino de Haro. Eres de Fuentelespino. Eres. Continúa aportando tu vida al pueblo. Feliz verano. 

Yolanda Martínez